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Archivos de: Febrero 2007

LAS ESTADÍSTICAS

por amagomis @ 2007-02-22 - 11:06:10

Se hacen estadísticas de todo, desde las relaciones sexuales por semana hasta el porcentaje de amores platónicos. Nada escapa al censo implacable de quienes se empeñan en saberlo todo de nosotros. Ellos preguntan y nosotros contestamos. Nos confesamos ante el encuestador o encuestadora con más reverencia, dolor de los pecados y propósito de enmienda que ante el señor cura. Luego, nos vemos reflejados en unas cifras porcentuales que nos definen en masa, como borregos marcados a fuego con el mismo hierro. De modo que para no salirnos de los dígitos debemos comportarnos como la norma establecida lo exige. Dos polvos semanales, ducha diaria, algo de estrés, mucho fútbol y/o televisión, nada de libros, un par de visitas al mes a la peluquería (por cierto, las mujeres prefieren ser rubias, y si no lo son, se tiñen), si eres pareja de hecho puedes ejercitar un poco más el sexo que si has pasado por la vicaría o el juzgado, pero si decides tener un hijo es mejor que te cases y te conformes con los dos polvos por semana, si eres mujer debe gustarte por narices Brad Pitt, si eres hombre es una obligación Jennifer López, si eres homosexual tal vez seas poeta, lo de ayudar en las labores del hogar es cosa de poetas... Y así todo. Acabamos reconociendo nuestra intención de voto, si somos calvos, si usamos peluquín, cuántas veces nos mudamos los calzones, por qué Rodríguez Zapatero nos cae mejor que Rajoy o viceversa, incluso el número exacto de sueños incumplidos que guardamos en el destartalado desván de la memoria.
Por eso las cadenas televisivas, cuando deciden sacar un nuevo programa, echan mano de las estadísticas y lo disponen todo para que guste al ciudadano medio. El ciudadano medio debe dar un perfil de perfecto gilipollas, porque la gran mayoría de los programas de televisión parecen hechos para gilipollas. Y además tienen éxito. Con lo cual se demuestra que las estadísticas sirven. También los partidos políticos estudian a los votantes, para saber a quiénes prometer incumplibes y a quiénes no molestarse ni en prometerles nada.
Tampoco rebelarse contra las estadísticas es solución, porque apareceríamos seguramente en un censo de personas que reniegan de las estadísticas. Con lo cual no dejaríamos de ser tratados como a simples cifras. Así que lo mejor en estos casos, siempre se ha dicho, es relajarse y disfrutar. Seamos ciudadanos ejemplares sin gran esfuerzo. Figuremos en las estadísticas para dar realce y vigor a la convivencia social, y disfrutemos la gracia de los dos polvos por semana, el fútbol, el televisor, nada de libros, etc. Hagámosles creer que somos lo que esperan y desean de nosotros: medibles, manejables, sumisos, obedientes. Cuesta tan poco hacer felices a esos pobres hombres que manejan los hilos del poder... Les basta con creerse las estadísticas.
Amado Gómez Ugarte

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DISFRACES

por amagomis @ 2007-02-12 - 15:43:10

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Como estamos ya casi inmersos en esos festejos de ilusión óptica que son los carnavales, vamos hoy a hablar de disfraces. El carnaval, la máscara, es un desdoblamiento de la personalidad que algunos se permiten un par de días al año y que otros llevan puesto de por vida. Esto del disfraz, de la ocultación, del embozo, parece ser que atrae bastante al personal. Hay hombres que se travisten, mujeres que se revisten o se desvisten y, en general, una masa de seres sin imaginación ataviados de piratas o pierrotes (por nombrar dos ejemplos típicos), o esforzándose en imitar a cualquiera de los personajillos de actualidad que ha encumbrado la televisión. La gente disfruta sintiéndose por unos instantes en la piel del personaje imitado y soñándose heredera de esa otra vida que suponen muy distinta a la suya. En cierto modo tiene su sentido eso de desear sentirse otro, pues la masa anónima de sufridos ciudadanos transitamos a diario por el aburrimiento crónico de una existencia sin otro aliciente que el cotidiano quehacer laboral, y sin otro sueño que un casi imposible golpe de fortuna en forma de boleto premiado en alguna lotería. Y a falta de una bella realidad buena es la mentira de un disfraz.
Amado Gómez Ugarte

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¿ESCRITOR?

por amagomis @ 2007-02-06 - 18:44:40

Este cuento se puede leer también en:

http://www.bilbao.net/castella/residentes/vivebilbao/publicaciones/periodicobilbao/200602/pergola10.pdf

La cabeza estaba a punto de estallarme. La aspirina no me había hecho ningún efecto. Estaba recostado sobre un banco de la estación, esperando un tren que no acababa de llegar. También había tomado un par de copas de coñac y otros licores que no recordaba. Eran casi las nueve de la noche y en la editorial habían rechazado mi novela. Dijeron que estaba bien escrita, pero que no era vendible. En realidad no estaba seguro de si quería coger ese tren o tirarme a él. Hasta el más tonto del barrio había conseguido publicar, excepto yo. Estaba claro que el editor sólo pensaba en el negocio, y no tenía ni idea de literatura. Lo más humillante resultaba que mi vecina de enfrente había ganado el premio Planeta con una novela peor que la mía. Las copas las había tomado muy seguidas, por eso me hicieron daño. Salí de la editorial algo pálido y me fui derecho a un bar. El local estaba vacío, no había clientes en la barra. La camarera aprovechaba el tiempo, o lo perdía, leyendo un libro. Una historia romántica escrita por una mujer sólo para mujeres. Le dije que ese libro era muy malo. Me sirvió el primer trago, me cobró y luego me contestó que me metiera en mis asuntos y que a ella le gustaban ese tipo de historias. Pedí otra copa y me fijé en su vestido: corto y escotado. Volví a insistir en que había mejor literatura. Saqué del maletín los folios de mi novela y se los alargué. Los miró por encima y me los devolvió con rapidez. "Yo no leo cosas no publicadas", dijo. Pagué de nuevo y me fui.
Entré en una librería de ésas que tienen también bar. Volví a beber unos vasos. Las puñeteras estanterías estaban llenas de libros que parecían reírse de mi desgracia. Todas las personas que conocía, mis vecinos, los compañeros de trabajo, la cajera del supermercado, el tipo que me vendía tabaco en el estanco, todos tenían algún libro publicado. Todos eran escritores, menos yo. Por eso me fui derecho a la estación, para coger un tren que me llevase lejos, a algún lugar donde la gente fuese normal, donde no hubiese escritores.
Vi llegar el tren. Venía repleto de escritores y escritoras con sus libros bajo el brazo. Oí que había un congreso de literatura basura y marketing editorial. El tren se detuvo en la estación y descendieron todos en grupo pasando por mi lado. Yo estaba allí, con mi manuscrito rechazado dentro del maletín. Nunca había sido violento hasta entonces, pero me lié a dar mamporros con el maletín a diestro y siniestro, hasta acabar con todos. Entonces desperté y todo había sido un sueño. Estaba todavía en la oficina de la editorial, esperando a que el editor me recibiese.
Amado Gómez Ugarte

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EL CAMBIO CLIMÁTICO

por amagomis @ 2007-02-04 - 12:10:07

El eterno dilema sobre si España pertenece a África del norte o Europa del sur, parece ser que ya no es cuestión de características étnicas o idiosincrasias culturales, sino que lo va a resolver, en un relativamente breve espacio de tiempo, el propio clima. Dentro de unas décadas el paisaje de la piel de toro será absolutamente africano, semidesértico, al menos en su mitad sur. Habrá una gran escasez de agua debido a la subida de las temperaturas, desaparecerán las nieves de Sierra Nevada, se quedarán por tanto sin estación de esquí, y el nivel del mar se elevará, anegando esas bonitas playas en las que los beneficios del turismo sostienen la economía de tantos municipios. Muchos de los acuíferos y bosques dejarán paso a la tierra seca, yerma, causando la extinción de especies autóctonas. Además, como es lógico, los habitantes de la zona meridional de la península tenderán a emigrar hacia el norte en busca de unas mejores condiciones de habitabilidad. Esas emigraciones generarán conflictos sociales y económicos por la superpoblación de algunas zonas y los modos de repartición del trabajo y las riquezas. Y el nacionalismo reaccionará de la única manera que sabe hacerlo, con egoísmo. Se recrudecerán las afirmaciones de nacionalidad y territorialidad, aumentando las diferencias políticas, que dividirán y enfrentarán a la población. Y de todo ello surgirá una nueva sociedad que deberá aprender a enfrentarse a un futuro ciertamente inestable.
Todo esto, que parece el mal guión de una película catastrofista sobre el fin del mundo, es, más o menos (igual he cargado un poco las tintas), el augurio que nos deparan los ecologistas para los años venideros. Podemos creerles o no, pensar que son unos agoreros de pacotilla o simplemente buscan darse importancia. Pero lo cierto es que los países llamados desarrollados organizan de cuando en vez, a modo de maquillaje, cumbres sobre cambios climáticos y grandes declaraciones para comprometerse a frenar las emisiones de gases y la contaminación. Pero ninguno cumple con lo que promete. Y algún día todos pagaremos las consecuencias de la mala gestión ambiental. África empezará de verdad en los pirineos, y los desiertos avanzarán hacia nosotros tratando de cubrirnos con su arena. Dicen que el Sahara fue en sus buenos tiempos un vergel. No sería nada agradable que acabásemos viviendo en un desierto que alguna vez fue un vergel. Deberíamos tener más en cuenta a los ecologistas, por si acaso. El futuro no surge de la nada, es producto del presente y el pasado. Lo que sembremos, recogeremos. Si sembramos contaminación y falta de respeto por el medio ambiente, la naturaleza puede hacernos pagar las consecuencias. Esperemos que nuestros descendientes no tengan que utilizar el lugar que ahora ocupan las lagunas y pantanos, para hacer paseos en camello en lugar de piragüismo.
Amado Gómez Ugarte

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NO SOMOS ÁNGELES

por amagomis @ 2007-02-01 - 08:59:11

Como cada vez somos más guapos y nos han metido en la cabeza que el cuerpo es el altar del alma, lo de lucir el palmito requiere una ardua preparación física, un acondicionamiento, una reconversión de las formas adiposas, que deben ser transmutadas en formas estéticamente correctas. Tenemos que conseguir un vientre plano como sea, un pecho erguido, caderas poéticas y muslos bien torneados, sin excesos lipoideos. Esto sirve tanto para hombres como para mujeres, como el sexo de los ángeles. Eso es, nos quieren convertir en ángeles, bellos y un tanto etéreos, difíciles de distinguir unos de otros. ¿Alguien sabe distinguir al arcángel san Miguel del arcángel san Gabriel? De eso se trata, de que seamos todos iguales, tanto en la tierra como en el cielo, todos iguales, indistinguibles, hechos del mismo molde divino de la perfección. Nos quieren anular la personalidad propia, los defectos, los fallos, la condición humana. Para eso debemos ir todos al gimnasio o al centro de belleza. Hay que operarse de lo que sea, las tetas, los mofletes, las nalgas, la nariz, las arruguitas, el ombligo. Una liposucción es la moderna manera que tenemos de hacer una catarsis personal. La cultura de lo visual, lo aparente, nos ha llevado a considerar más importante el aspecto exterior que la realidad interior de cada persona. Lo primero que se vende de un escritor es su propia imagen. Y, efectivamente, el mundillo de la literatura, gracias al triunfo de la imagen sobre el texto, lleva camino de quedar reducido a una colonia colorista de personajillos mediáticos que editan sus insustancialidades con notable éxito comercial. Todos los personajes públicos, del mundo de las letras, la política o cualquier otra ciencia, venden su imagen. Pero esa cotización excesiva de la apariencia (tanto física como intelectual) ha calado hondo en todos nosotros, en la gente de a pie, en los que en lugar de salir en la tele, la encendemos a diario para ver a los famosos. Somos nosotros, y nuestros complejos, los que llenamos los gimnasios y mantenemos a los cirujanos estéticos. Nosotros los que cometemos las estupideces más impensables en nuestro afán de cultivar el cuerpo. En nuestro afán de disimular lo que en realidad somos: simples humanos defectuosos. Me temo que aquella locución latina de "mens sana in corpore sano" está más que pasada de moda y lo que impera ahora son las mentes insanas en busca de un ideal de belleza superfluo y prefabricado que se empeñan en conseguir a cualquier precio, incluido el de la salud.
Deberíamos mirarnos menos al espejo y no seguirles el juego a los que viven de nuestros complejos. Una imperfecta barriga y unas imperfectas tetas son más humanas, mas entrañables y más nuestras que todos los cuerpos perfectos. No somos ángeles.
Amado Gómez Ugarte

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